¿Goles o Libros? El dilema de la “Estrategia Educativa” Mundialista

⚽ Parece que en México finalmente hemos encontrado la solución definitiva al rezago educativo: adelantar las vacaciones.

     Ayer miles nos asombramos con la noticia de que la Secretaría de Educación Pública considera recortar 5 semanas el ciclo escolar para que nadie se pierda el Mundial. Y aunque hoy la presidenta Claudia Sheinbaum puso un poco de freno diciendo que “aún no está definido”, el simple hecho de que la propuesta esté sobre la mesa me da mucho en qué pensar sobre nuestras prioridades nacionales.

    Es fascinante el mensaje que enviamos desde las instituciones que, en teoría, deberían custodiar el saber: “Niños, jóvenes, dejen los libros; hay cosas más urgentes, como un fuera de lugar”.

    ¿Responsabilidad? Se enseña con el ejemplo

    ¿Primacía del estudio? Sólo si no choca con el horario de los partidos.  

     ¿Nivel competitivo? Estamos en los últimos lugares de PISA ( Programme for International Student Assessment, por sus siglas en inglés), pero seguramente seremos los primeros en el ranking de asistencia frente al televisor.

      Recuerdo perfectamente mundiales como los de Alemania ‘74 o Argentina ‘78. En aquel entonces, la lógica era distinta y, me atrevería a decir, más madura. No se cerraban las escuelas ni se suspendía el futuro del país. Se hacía un “break”, un espacio de convivencia para ver el partido, y en cuanto terminaba el silbatazo, todos de vuelta al aula.

     Ese era el verdadero mensaje de responsabilidad: puedes disfrutar, pero tu deber no se negocia.

      En México somos expertos en la arquitectura de los puentes: que si el Día del Trabajo, el Día del Niño, el Día de la Madre… cualquier pretexto es bueno para vaciar los salones. Luego nos preguntamos por qué estamos como estamos frente a potencias mundiales en educación.

      Si las propias autoridades educativas sugieren que 5 semanas de clases es “prescindible” frente a un evento deportivo, ¿con qué cara le pedimos a un estudiante que se tome en serio sus exámenes?

    El Mundial es una fiesta hermosa, pero no debería ser el funeral de la disciplina escolar. Si queremos jugar en las “grandes ligas” del desarrollo, primero tenemos que aprender a no abandonar la cancha de los libros antes de que suene el timbre.

  ¿Ustedes qué opinan? ¿Es un “descanso merecido” o simplemente un autogol a la educación?

Ahtziri Cárdenas Camarena.