Categoría: Blog de Ahtziri Cárdenas

  • ¿DE QUÉ PELÍCULA SE TRATA ÉSTO?

    ¿DE QUÉ PELÍCULA SE TRATA ÉSTO?

    Hay semanas en México en las que las noticias parecen hacer nado sincronizado. Pero esta semana, francamente, parece que alguien decidió coordinar la coreografía completa.

    Y todo comenzó el viernes pasado con “Andy”.

    Andrés López Beltrán, hijo del expresidente, publicó una carta dirigida a Donald Trump después de que Estados Unidos le cancelara la visa. En ella responsabilizó directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau; los acusó de actuar como “jefes de pandillas” y llegó a pedirle a Trump que los destituyera. Difícilmente una carta de ese tono podía no tener consecuencias políticas. Y menos cuando se refiere de esa manera al presidente de Estados Unidos y a dos de sus principales funcionarios.

    Después vino la detención de Fausto Corrales Rodríguez, señalado como pieza clave en la investigación sobre el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada y el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda.

    Luego, el traslado a México del contraalmirante Fernando Farías Laguna, investigado por el caso de huachicol fiscal, justo días después cuando Omar García Harfuch se reuniera en Argentina con el director de la DEA.

    Y entonces llegó la escena que parecía imposible de acomodar en la misma semana: Rubén Rocha Moya regresó a la gubernatura de Sinaloa después de 112 días de licencia.

    Morena se deslindó. Los gobernadores de la Cuarta Transformación le pidieron madurez y responsabilidad, y legisladores morenistas plantearon que reconsiderara su regreso y solicitara nuevamente licencia mientras continúan las investigaciones.

    Y hoy aparece el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum: “Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses de la Nación.” No mencionó a Rocha Moya. Pero en política, el momento también es un mensaje. Por supuesto que la comunicación entre la Presidencia y el gobernador de Sinaloa ya no es la misma. ¿O se refería a otros funcionarios? Eso seguramente lo sabremos pronto.

    Lo que sí resulta difícil ignorar es el momento en que llegó el mensaje: en un momento de credibilidad.

    Frente a las investigaciones de esta gravedad contra Rocha Moya (y una decena más de funcionarios sinaloenses), lo políticamente correcto y también lo más honorable, es permanecer a un lado y permitir que las autoridades lleguen hasta el final sin ninguna sombra de interferencia.

    Y entonces volvemos al principio.

    Andy. La detención de Corrales. Farías Laguna. Rocha Moya. Morena tomando distancia. Y ahora, el mensaje de la presidenta.

    ¿Cómo no iba a darle gripa a la presidenta Sheinbaum? ¿A quién no se le bajan las defensas con tanta presión?

    🎥 ¿De qué película se trata ésto? Para ir por más palomitas, porque parece que todavía se va a poner mucho mejor.

    Ahtziri Cárdenas Camarena

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  • ¿QUIEREN PROTEGER A LAS AUDIENCIAS… O REGULAR A LOS MEDIOS?  EMPEZAR POR LA RADIO Y LA TELEVISIÓN ES EMPEZAR POR EL LUGAR EQUIVOCADO

    ¿QUIEREN PROTEGER A LAS AUDIENCIAS… O REGULAR A LOS MEDIOS? EMPEZAR POR LA RADIO Y LA TELEVISIÓN ES EMPEZAR POR EL LUGAR EQUIVOCADO

    Hoy no escribo como periodista. Escribo como radioescucha, como televidente y como una ciudadana que cree en el derecho de las audiencias… pero también en el sentido común.

    El Gobierno de México anunció una consulta pública para elaborar los lineamientos generales de protección de los derechos de las audiencias. La intención puede ser buena.

    El problema es que, otra vez, pareciera que estamos empezando por el lugar equivocado.

    Entiendo que se quiera distinguir con claridad cuándo un contenido es información y cuándo es opinión. Lo que no comparto es que ese, sea hoy el principal problema de la comunicación en México. Porque si de verdad queremos combatir la desinformación, basta con mirar hacia donde ésta circula con mayor velocidad: ¡las redes sociales!

    Ahí fue donde vimos, hace apenas unos meses, sí, aquel terrible 22 de febrero, cómo en cuestión de minutos comenzaron a difundirse versiones falsas que sembraron miedo, aún más, entre miles de personas. Hubo quienes aseguraban que un avión se incendiaba en la plataforma del aeropuerto de Guadalajara.

    Ese fue un claro ejemplo de cómo la desinformación ya no nace, necesariamente, en la radio o en la televisión. Nace en plataformas donde cualquiera puede publicar cualquier cosa sin el menor filtro.

    Mientras tanto, la radio y la televisión abiertas ofrecen algo que muchas veces olvidamos: diversidad. En México existen decenas de estaciones y canales con distintas líneas editoriales. Si una audiencia considera que un medio perdió credibilidad, simplemente cambia de estación o de canal. Y si una persona considera que fue afectada por información inexacta, existen mecanismos como el derecho de réplica para exigir una corrección.

    Por eso me pregunto si no estamos confundiendo el diagnóstico.

    Porque proteger a las audiencias no debería consistir únicamente en imponer nuevas reglas a quienes ya están sujetos a obligaciones legales y éticas.

    La verdadera discusión tendría que ser cómo enfrentar la desinformación donde hoy más daño provoca. No donde resulta más sencillo regular.

    Al final, todos somos audiencias. Todos escuchamos radio. Todos vemos televisión. Y prácticamente todos consumimos redes sociales.

    Si de verdad queremos proteger el derecho de las audiencias, quizá primero habría que mirar hacia el lugar donde la mentira viaja más rápido que la verdad.

    Porque una regulación mal enfocada puede dar la impresión de que se está actuando… cuando el problema sigue exactamente donde empezó.

    Ahtziri Cárdenas Camarena

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  • ¿DE VERDAD HASTA AHORA SUPIERON QUIÉN ERA EL PILOTO… O HASTA AHORA NOS LO DIJERON?

    ¿DE VERDAD HASTA AHORA SUPIERON QUIÉN ERA EL PILOTO… O HASTA AHORA NOS LO DIJERON?

    Hoy no escribo como periodista. Escribo como mexicana. Como una ciudadana que, al igual que millones de personas, sigue esperando respuestas.

    Durante casi dos años escuchamos una versión sobre cómo Ismael “El Mayo” Zambada llegó a Estados Unidos. Después, la investigación periodística de Luis Chaparro, publicada en Pie de Nota, abrió nuevas interrogantes y cambió la manera de entender lo ocurrido aquel día.

    Pero, más allá de esa investigación, hubo algo de la reciente explicación de la Fiscalía General de la República que me dejó francamente desconcertada.

    Y todo terminó reduciéndose a una sola persona: el piloto.

    Según la propia Fiscalía, ese hombre llegó a Estados Unidos pilotando la aeronave; posteriormente fue deportado a México, tiempo después fue detenido aquí por portación de un arma de fuego y, más adelante, fue entregado nuevamente a las autoridades estadounidenses en un proceso de extradición.

    Y entonces apareció la pregunta que no deja de dar vueltas en mi cabeza:

    ¿En qué momento supieron que él era el piloto?

    Porque, si esa información apenas se conoció ahora, resulta inevitable preguntarse: ¿dónde estuvieron los servicios de inteligencia y de investigación del Estado mexicano durante todo este tiempo?

    Y si esa información ya existía, la duda es todavía mayor: ¿por qué esa línea de investigación no se siguió desde el principio?

    Por cierto, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el próximo martes, durante su conferencia matutina, dará más detalles sobre la identidad y el papel del piloto. Ojalá esas explicaciones respondan las dudas que hoy siguen abiertas.

    Porque, después de la extracción de Ismael “El Mayo” Zambada —que sería apenas la segunda de este tipo de la que se tiene conocimiento público, después de la del doctor Humberto Álvarez Machain hace más de tres décadas—, pareciera que, cuando Estados Unidos considera prioritario un asunto, encuentra la forma de resolverlo.

    Porque, a estas alturas, ya no sorprende lo que hace Estados Unidos; lo que sigue sorprendiendo es todo lo que México parece descubrir después.

    En un caso de esta magnitud, esperaría que fueran nuestras instituciones las primeras en ofrecer respuestas, no las últimas en encontrarlas.

    Porque aquí no solo está en juego esclarecer qué ocurrió aquel día.

    Está en juego la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

    Y esa confianza no se construye con versiones que cambian con el paso del tiempo.

    Se construye con transparencia.

    Con investigaciones oportunas.

    Y, sobre todo, con una verdad completa.

    Eso es lo menos que merecemos los mexicanos.

    Ahtziri Cárdenas Camarena

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  • Hoy no hay reproches, sólo gratitud.

    Hoy no hay reproches, sólo gratitud.

    Gracias Selección Nacional de México, porque desde aquel 11 de junio nos regalaron algo que hacía mucha falta: ilusión.

    Durante estas semanas nos hicieron olvidar, aunque fuera por 90 minutos, las preocupaciones, las angustias y el peso de la vida cotidiana.

    Sí, mañana volveremos a nuestra realidad, porque nunca dejamos de vivirla. Pero también necesitábamos un respiro, un motivo para sonreír, abrazarnos y creer que todo era posible.

    Que nadie reduzca esta historia al resultado de hoy. Esta selección rompió y escribió una página que quedará para siempre en nuestra memoria. Llegó hasta donde muy pocos imaginaban y, además, hizo un Mundial extraordinario sin recibir un solo gol en contra…. hasta hoy.

    El fútbol también enseña a aceptar la realidad. Hoy Inglaterra fue mejor y merece reconocimiento. Así es este deporte.

    🇲🇽 Pero ustedes, jugadores de México, ya ganaron algo que ningún marcador puede quitarles: devolvieron la esperanza a millones de mexicanos y nos regalaron casi un mes de felicidad que recordaremos por muchos años.

    Gracias por hacernos soñar. Gracias por hacernos creer. Y, sobre todo, gracias por unir a todo un país.

    ❤️ Orgullosa de que mi país haya sido anfitrión, pero más orgullosa de que mi querida #Guadalajara haya sido reconocida como la ciudad de más ambiente💃

    ¡Viva México! 🇲🇽 ⚽

    Ahtziri Cárdenas Camarena

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  • EL VERDADERO PARTIDO QUE VINO A JUGAR EL REY DE ESPAÑA EN GUADALAJARA

    EL VERDADERO PARTIDO QUE VINO A JUGAR EL REY DE ESPAÑA EN GUADALAJARA

    Más allá de los 90 minutos del partido entre España y Uruguay, la visita del rey Felipe VI a Guadalajara deja una lectura mucho más profunda.

    En política internacional los símbolos importan. Y la presencia del jefe del Estado español en México ocurre después de años de una relación marcada por la tensión. Todo comenzó con la carta enviada en 2019 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitar que España ofreciera disculpas por los agravios de la Conquista. Tres años después, el 9 de febrero de 2022, llegó aquella frase que dio la vuelta al mundo: “vamos a poner en pausa” la relación entre ambos países.

    Hoy el escenario es distinto.

    Nunca sabremos qué pesó más o qué fue primero: la invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum o la del gobernador Pablo Lemus. Lo cierto es que Felipe VI estuvo en Guadalajara y ese gesto, por sí mismo, envía un mensaje de normalización diplomática. Las relaciones entre dos países no se sostienen únicamente por la historia; también dependen del comercio, la inversión, la cooperación y la confianza.

    Tampoco pasó desapercibida la ausencia de la reina Letizia. Su historia con Guadalajara es conocida desde mucho antes de convertirse en integrante de la Casa Real. Durante un intercambio académico con la Universidad de Guadalajara colaboró en el entonces periódico Siglo 21, en el suplemento Tentaciones, experiencia que la acercó al mundo del periodismo y los espectáculos. Con los años surgió una versión que nunca ha sido confirmada oficialmente: que ella habría posado para la portada del disco Sueños Líquidos de Maná. Su presencia en Guadalajara inevitablemente habría reavivado esa historia. Más allá de la anécdota, una visita de ambos monarcas habría enviado un mensaje simbólico todavía más fuerte sobre la nueva etapa en la relación entre México y España.

    Hay otro elemento que vale la pena observar. Una visita oficial de menos de 48 horas implica un enorme despliegue logístico: el traslado del avión de la Casa Real, un operativo de seguridad de alto nivel y una importante inversión de recursos. Solamente el costo de mover una aeronave oficial a través del Atlántico, junto con el dispositivo de protección que acompaña al jefe del Estado español, representa una operación de gran escala.

    Resulta difícil pensar que todo ese esfuerzo se explique únicamente por asistir a un partido de fútbol.

    Por supuesto, el Mundial fue el motivo visible de la visita. Pero la diplomacia suele aprovechar los grandes eventos internacionales para enviar mensajes que trascienden el deporte. Y el mensaje que deja esta visita parece claro: México y España, en Guadalajara, vuelven a encontrarse en un momento en el que la cooperación, la inversión y el diálogo resultan más útiles que la confrontación.

    Quizá la mayor enseñanza es otra: en un mundo cada vez más interconectado, los países pueden tener diferencias, pero difícilmente pueden darse el lujo de permanecer “en pausa”. Si esta visita representa el inicio de una nueva etapa de cooperación entre México y España, especialmente en materia de inversión y desarrollo para estados como Jalisco, entonces el verdadero partido que se jugó en Guadalajara fue mucho más importante que el que ocurrió sobre la cancha.

    Los mundiales duran un mes; la diplomacia, décadas. Quizá el verdadero partido que vino a jugar el rey de España no estaba en el césped del Estadio Guadalajara, sino en el terreno de las relaciones entre dos países que, por historia, cultura, idioma y economía, difícilmente pueden darse el lujo de permanecer en pausa.

    Y al final, tengo la impresión de que fue Jalisco, más que el Gobierno federal, quien terminó operando este acercamiento.

    Ahtziri Cárdenas Camarena.

  • Yo viví el Mundial México ’86.

    Yo viví el Mundial México ’86.

    Lo viví en el Estadio Jalisco, con la piel erizada y el corazón a mil. Era aficionada (y lo sigo siendo, de hueso colorado), y México era el centro del mundo. A menos de dos semanas de que arranque el Mundial 2026, me pregunto: ¿dónde quedó esa algarabía?

    Este será mi tercer Mundial presencial. El primero fue “México ‘86”, como aficionada. El segundo fue “Rusia 2018”, como periodista enviada especial de Noticias Univisión. Y éste lo viviré desde Guadalajara, mi ciudad natal, como corresponsal internacional, cubriendo los 39 días que dure el torneo. Los demás mundiales los he seguido, como la mayoría, desde el sillón de casa y frente a la televisión.

    Pero algo se siente distinto. Muy distinto.

    El Mundial 2026 se jugará en tres países: México, Canadá y Estados Unidos, una sede compartida que repartirá sus 104 partidos. México tendrá 13 repartidos en tres ciudades: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Canadá también recibirá 13 partidos repartidos entre Toronto y Vancouver. Y Estados Unidos albergará la mayoría de los partidos: 78 en once ciudades, entre ellas Nueva York-Nueva Jersey, Los Ángeles, Dallas, Miami, Atlanta, Seattle, Houston, Boston, Filadelfia, Kansas City y el Área de la Bahía de San Francisco. Allí se disputarán las fases decisivas del torneo, incluidas las semifinales, el partido por el tercer lugar y la gran final. Es una organización monumental, sin duda, aunque también diferente a lo que vivimos cuando un solo país era el corazón del evento.

    No hay la misma emoción en las calles. No hay esa explosión colectiva que vivimos en el ‘86, cuando México entero se vistió de verde y el fútbol era de la gente. Hoy los aficionados han tenido que batallar para conseguir boletos. Los precios son muy altos y el proceso de compra ha sido complicado para muchos.

    Y hay algo más que extraño profundamente de aquella época: en México ‘86 uno podía saber cuándo llegaban las selecciones, qué recorrido harían por la ciudad, en qué hotel se hospedarían. Recuerdo vívidamente haber ido con otros aficionados a cantarle Cielito Lindo a la selección de Brasil en un hotel sobre la Avenida López Mateos, en Guadalajara. Eso era el fútbol: cercanía, emoción, pueblo y selecciones compartiendo la misma ciudad.

    Hoy, por razones de seguridad que entiendo y respeto, las autoridades no revelan nada: ni cuándo llegan los equipos a las ciudades sede, ni qué recorrido harán, ni dónde se hospedarán. Sólo dónde entrenarán. Es una realidad muy distinta y, aunque la comprendo, no puedo evitar sentir que algo se perdió en el camino.

    Entiendo que los tiempos cambiaron. La seguridad es otra, la logística es otra, el mundo es otro. Pero hay algo que no debería cambiar nunca: el fútbol le pertenece a quien lo siente.

    El Estadio Jalisco en 1986 era eso: miles de corazones latiendo al unísono, el aficionado en la calle. Hoy, en 2026, me temo que muchos de esos corazones verán el Mundial desde casa, no porque no quieran ir,  sino porque no pudieron.

    Yo viví un Mundial que era para la gente.

    Este es un Mundial para la FIFA.

    Ahtziri Cárdenas Camarena.

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    I Lived the 1986 World Cup in Mexico

    I lived it at Estadio Jalisco, with goosebumps on my skin and my heart racing. I was a fan then (and I still am, through and through), and Mexico was the center of the world. With less than two weeks to go before the 2026 World Cup kicks off, I find myself wondering: where did all that excitement go?

    This will be my third World Cup in person. The first was Mexico ’86, as a fan. The second was Russia 2018, as a journalist and special correspondent for Univision News. And this one I will experience from Guadalajara, my hometown, as an international correspondent, covering all 39 days of the tournament. Like most people, I watched the other World Cups from my living room, in front of a television.

    But something feels different this time. Very different.

    The 2026 World Cup will be played across three countries: Mexico, Canada, and the United States, a shared-host tournament that will distribute its 104 matches among them. Mexico will host 13 matches across three cities: Mexico City, Guadalajara, and Monterrey. Canada will also host 13 matches, split between Toronto and Vancouver. The United States will stage the majority of the tournament, with 78 matches in eleven cities, including New York–New Jersey, Los Angeles, Dallas, Miami, Atlanta, Seattle, Houston, Boston, Philadelphia, Kansas City, and the San Francisco Bay Area. The decisive stages of the competition, including the semifinals, the third-place match, and the final, will all be played there. It is undoubtedly a monumental undertaking, though very different from what we experienced when a single country served as the heart of the event.

    The same excitement is not in the streets. There is no collective eruption of enthusiasm like we experienced in ’86, when all of Mexico dressed in green and football truly belonged to the people. Today, fans have struggled to obtain tickets. Prices are extremely high, and the purchasing process has been complicated for many.

    And there is something else I deeply miss from that era: during Mexico ’86, you could know when national teams were arriving, what route they would take through the city, and which hotel they would stay in. I vividly remember joining other fans to sing Cielito Lindo to the Brazilian national team at a hotel on López Mateos Avenue in Guadalajara. That was football: closeness, excitement, ordinary people and national teams sharing the same city.

    Today, for security reasons that I understand and respect, authorities do not reveal such information. They do not disclose when teams arrive in host cities, what routes they will take, or where they will stay. The only information made public is where they will train. It is a very different reality, and although I understand it, I cannot help feeling that something was lost along the way.

    I understand that times have changed. Security is different. Logistics are different. The world is different. But there is one thing that should never change: football belongs to those who feel it.

    Estadio Jalisco in 1986 represented that spirit—thousands of hearts beating as one, fans filling the streets. Today, in 2026, I fear that many of those hearts will watch the World Cup from home, not because they do not want to attend, but because they simply could not.

    I lived through a World Cup that belonged to the people.

    This is a World Cup for FIFA.

    Ahtziri Cárdenas Camarena

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  • ¿Goles o Libros? El dilema de la “Estrategia Educativa” Mundialista

    ¿Goles o Libros? El dilema de la “Estrategia Educativa” Mundialista

    ⚽ Parece que en México finalmente hemos encontrado la solución definitiva al rezago educativo: adelantar las vacaciones.

         Ayer miles nos asombramos con la noticia de que la Secretaría de Educación Pública considera recortar 5 semanas el ciclo escolar para que nadie se pierda el Mundial. Y aunque hoy la presidenta Claudia Sheinbaum puso un poco de freno diciendo que “aún no está definido”, el simple hecho de que la propuesta esté sobre la mesa me da mucho en qué pensar sobre nuestras prioridades nacionales.

        Es fascinante el mensaje que enviamos desde las instituciones que, en teoría, deberían custodiar el saber: “Niños, jóvenes, dejen los libros; hay cosas más urgentes, como un fuera de lugar”.

        ¿Responsabilidad? Se enseña con el ejemplo

        ¿Primacía del estudio? Sólo si no choca con el horario de los partidos.  

         ¿Nivel competitivo? Estamos en los últimos lugares de PISA ( Programme for International Student Assessment, por sus siglas en inglés), pero seguramente seremos los primeros en el ranking de asistencia frente al televisor.

          Recuerdo perfectamente mundiales como los de Alemania ‘74 o Argentina ‘78. En aquel entonces, la lógica era distinta y, me atrevería a decir, más madura. No se cerraban las escuelas ni se suspendía el futuro del país. Se hacía un “break”, un espacio de convivencia para ver el partido, y en cuanto terminaba el silbatazo, todos de vuelta al aula.

         Ese era el verdadero mensaje de responsabilidad: puedes disfrutar, pero tu deber no se negocia.

          En México somos expertos en la arquitectura de los puentes: que si el Día del Trabajo, el Día del Niño, el Día de la Madre… cualquier pretexto es bueno para vaciar los salones. Luego nos preguntamos por qué estamos como estamos frente a potencias mundiales en educación.

          Si las propias autoridades educativas sugieren que 5 semanas de clases es “prescindible” frente a un evento deportivo, ¿con qué cara le pedimos a un estudiante que se tome en serio sus exámenes?

        El Mundial es una fiesta hermosa, pero no debería ser el funeral de la disciplina escolar. Si queremos jugar en las “grandes ligas” del desarrollo, primero tenemos que aprender a no abandonar la cancha de los libros antes de que suene el timbre.

      ¿Ustedes qué opinan? ¿Es un “descanso merecido” o simplemente un autogol a la educación?

    Ahtziri Cárdenas Camarena.

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  • El absurdo de tocar la irretroactividad de la ley en México.

    El absurdo de tocar la irretroactividad de la ley en México.

    Uno de nuestros principios constitucionales más sólidos, casi pétreos, es la irretroactividad de la ley en perjuicio de persona alguna. No se trata de un tecnicismo jurídico ni de un concepto reservado a nosotros los abogados: es la piedra angular que nos da certeza y seguridad jurídica.

    Es  absurdo —y profundamente preocupante— que en las recientes modificaciones a la Ley de Amparo se haya abierto la puerta a lo que parece una “sugerencia” de retroactividad legal. Aun cuando estas reformas todavía no entran en vigor y aún existe la posibilidad de corregir el rumbo, no podemos dejar pasar el hecho de que se está normalizando legislar en la penumbra, con disposiciones ambiguas que ponen en jaque principios constitucionales básicos.

    La irretroactividad no es un capricho. Es una garantía que impide que los mexicanos vivamos a merced de cambios legislativos repentinos que alteren el pasado y modifiquen derechos adquiridos.

    Resulta incongruente que los legisladores federales, quienes juraron guardar y hacer guardar la Constitución, permitan que en una reforma se cuele una noción que erosiona ese blindaje constitucional. No se trata de un error menor ni de un detalle técnico: es un golpe directo a la confianza en el Estado de Derecho.

    Todavía es tiempo de corregir.

    La irretroactividad no es negociable.

    Ahtziri Cárdenas Camarena

    Abogada y periodista.

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  • ¿La Corte que México merece o la Corte del acordeón?

    ¿La Corte que México merece o la Corte del acordeón?

    El lunes 1 de septiembre entran en funciones los nuevos integrantes del Poder Judicial Federal, elegidos el pasado 1 de junio. Dicen que será el fin del nepotismo y la corrupción, pero la pregunta es inevitable: ¿de verdad bastan nuevos rostros para limpiar décadas de vicios?

    Muchos de los que llegan lo hacen con ganas, sí, pero también con una falta de experiencia que preocupa. ¿Cómo garantizarán una justicia pronta y expedita si apenas comienzan a conocer la complejidad del tribunal más importante del país?

    También arriban con entusiasmo, sí, pero con una falta de experiencia que preocupa. ¿Cómo garantizarán una justicia pronta y expedita si apenas comienzan a conocer la complejidad del tribunal más importante de México? ¿Se imaginan un cirujano escogido por tómbola? Pues bien, ahora tenemos ministros que deberán operar el corazón mismo de la justicia bajo ese mismo método.

    Ya lo vimos antes: en 1995 se redujo el número de ministros de 26 a 11 con la gran promesa de hacer más ágil la Corte. Veintinueve años después, seguimos preguntándonos dónde está esa rapidez. Ahora se insiste en que menos ministros será la receta mágica.

    Lo cierto es que la renovación despierta más dudas que certezas. ¿Será esta la Corte independiente y eficaz que exige la ciudadanía, que merecemos. o solo otro ajuste cosmético?

    Al final, sin lugar a dudas, esta nueva generación será recordada, se quiera o no,  como la Corte del acordeón.

    Ahtziri Cárdenas Camarena.

    Abogada y periodista internacional.

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  • El caso de Julio César Chávez Jr. Cuando la Constitución y los Derechos Humanos parecen ir por caminos distintos.

    El caso de Julio César Chávez Jr. Cuando la Constitución y los Derechos Humanos parecen ir por caminos distintos.

    Como periodista y abogada, me resulta imposible pasar por alto la reciente decisión de un juez federal en Sonora, que determinó que Julio César Chávez Jr. enfrente graves acusaciones en libertad, a pesar de que los delitos que se le imputan obligan, según el artículo 19 de la Constitución mexicana, la aplicación de la prisión preventiva oficiosa.

    El artículo 19 constitucional es claro: ciertos delitos, considerados graves, no permiten la enfrentar el juicio en libertad, como fue el caso de Chávez Jr. sobre todo la acusación por delincuencia organizada. Sin embargo, en este caso, la autoridad judicial optó por un camino diferente. Ésto genera preguntas legítimas: ¿cuándo se cumple la Constitución y cuándo se ignora?

    Desde un análisis jurídico estricto, la ley no deja margen para enfrentar el proceso en libertad: que un juez federal decida lo contrario pone en tensión la supremacía de la Constitución, uno de los pilares de nuestro Estado de Derecho.

    Pero al mirar desde el enfoque de Derechos Humanos, la cuestión se vuelve aún más compleja. La prisión preventiva oficiosa ha sido objeto de críticas internacionales: organismos como la ONU y la CIDH han señalado que su aplicación indiscriminada en México puede violar los derechos fundamentales, al convertir la libertad en una regla condicionada de manera casi automática. México ha sido señalado por abusar de esta figura, lo que genera tensiones entre la Constitución y los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.

    Sí, es un debate inevitable e interminable: ¿cuándo sí se hace caso a la Constitución y cuándo se priorizan criterios de Derechos Humanos?

    El caso de Julio César Chávez Jr. no solo es mediático; es un síntoma de cómo nuestro sistema de justicia aún debate los límites entre legalidad estricta y protección de Derechos Humanos.

    Sería bueno conocer los criterios legales del juez y su fundamentación, que lo dejó en libertad

    ¿Vivimos en un Estado de Derecho real o en un equilibrio frágil entre normas que a veces se contradicen?

    Ahtziri Cárdenas Camarena.

    Abogada y periodista internacional.

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  • Que  ¿la Suprema Corte de Justicia de la Nación​ abrió las puertas de las cárceles a los delincuentes?

    Que ¿la Suprema Corte de Justicia de la Nación​ abrió las puertas de las cárceles a los delincuentes?

    Creo que el nuevo sistema de justicia penal tiene muchas bondades y que la intención del legislador de fortalecer el principio de presunción de inocencia es muy loable. Sin embargo, también presenta muchas fallas.

    Como buenos mexicanos, siempre dejamos las cosas para el final. Y eso de que el nuevo sistema “entró en vigor” en junio del año pasado no es del todo cierto. Lo correcto es decir que terminó de implementarse en todo el país, lo cual es muy distinto. Esa diferencia explica, en buena medida, por qué hoy enfrentamos tantos problemas.

    Me explico.

    La reforma constitucional de 2008 estableció un plazo de hasta ocho años para implementar el nuevo sistema de justicia penal, mismo que venció el 18 de junio de 2016. Hubo estados que iniciaron la transición prácticamente de inmediato y hoy nos llevan años de ventaja. Uno de ellos es Chihuahua. Jalisco, en cambio, fue de los últimos.

    Desde esa óptica se entiende por qué, en Jalisco, la implementación del nuevo sistema ha sido tan complicada. No lo digo yo; basta con darse una vuelta por la entonces Fiscalía General del Estado. Los expedientes se acumulaban sobre los escritorios porque muchos operadores aún no sabían cómo resolver conforme al nuevo modelo procesal. Ellos mismos me lo comentaban: la transición del sistema mixto al sistema acusatorio fue un verdadero desafío.

    A ello se suma que se anunció el cierre de diversos juzgados penales del fuero común en Jalisco. Los asuntos que actualmente conocen deberán concluirse antes de su desaparición, algo que considero difícil de lograr. Existe el riesgo de privilegiar la rapidez sobre la calidad de las resoluciones. Muchos de esos jueces serán reubicados como jueces de control, en un estado donde, a mi juicio, varios de ellos no recibieron la capacitación suficiente para asumir esa función.

    Sí, lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un tema de enorme relevancia. Es cierto que la resolución no abre automáticamente la puerta para que todas las personas obtengan su libertad; sin embargo, sí entrega la llave jurídica para que puedan solicitarla.

    Quienes busquen acogerse a ese criterio jurisprudencial deberán promover el procedimiento correspondiente y será un juez quien determine si procede o no concederles la libertad, tal como lo explicó la propia Corte en un comunicado. Es decir, no será un trámite automático, ni inmediato, ni sencillo. Pero insisto: la llave ya fue entregada.

    Y es precisamente ahí donde, en mi opinión, puede aparecer la corrupción. El tiempo dirá si esa preocupación estaba o no fundada.

    Para mí, lo más interesante de todo este asunto —y de lo que poco se ha hablado— es cómo llegó la Suprema Corte a resolver en ese sentido.

    La respuesta está en una contradicción de tesis entre dos tribunales colegiados: uno con sede en la Ciudad de México y otro en Quintana Roo. Ambos sostenían criterios distintos sobre la aplicación de la libertad provisional en asuntos relacionados con delitos que dejaron de considerarse graves bajo el nuevo sistema penal, aunque sí lo eran bajo el anterior.

    Es decir, ni siquiera los propios tribunales colegiados coincidían sobre la forma correcta de resolver estos casos, reflejo de las lagunas jurídicas que aún existen en la legislación.

    Por ello, más allá del debate sobre la decisión de la Suprema Corte, el verdadero llamado debería dirigirse al Poder Legislativo.

    Que nuestros legisladores hagan su trabajo y corrijan las deficiencias que todavía presenta el nuevo sistema de justicia penal.

    Saludos a mis grandes maestros, colegas y amigos abogados. Estoy segura de que este tema todavía dará mucho de qué hablar.

    Ahtziri Cárdenas Camarena

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  • Fue la extradición del Chapo, un acto ¿legal?

    El abogado penalista Fernando Espinoza de los Monteros, presidente del capítulo México de la Federación Internacional de Derecho Penal, es entrevistado por la también abogada Ahtziri Cárdenas Camarena, sobre la legalidad de la extradición de Joaquín, el “chapo”, Guzmán Loera.

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